La pluma es lengua del alma. Miguel de Cervantes.

La pluma es lengua del alma. Miguel de Cervantes.
MI PLE

Leer la imagen

Si el texto narrativo actual es la imagen, ¿por qué no existe también alfabetización audiovisual de quienes más la consumen?

22/5/10

Leer televisión



Parece que la franja de edad más peligrosa de la llamada caja tonta -no tan tonta si nos atrapa tanto- estaría entre los seis y once años, período en el que según  los psicólogos conductistas los niños se creen todo lo que aparece tras la inofensiva? pantalla. También está comprobado de manera científica y a pie de aula que el desarrollo lector, el empobrecimiento del lenguaje y la asimilación de modelos televisivos nada recomendables provocan fracaso escolar por atontamiento. Por tanto tal electrodoméstico y su manoseado mando - reinantes en salas de estar, cocinas, habitaciones e incluso baños de diseño- son una bomba que puede estallar en las tiernas cabecitas de nuestros pequeños y provocarles daños extensibles incluso a su madurez -caso de adultos infantilizados-
Ver televisión es ya un hábito no cuestionado entre los humanos -a los animales parece no gustarles de momento- y hay escasas investigaciones que  analicen en profundidad su  repercusión social. Incluso sería interesante crear agrupaciones de telespectadores activos ante el televisor o recoger en informes Pisa las horas que se dedican a ver televisión y que superan las lectivas de un curso escolar. A la gran mayoría de progenitores o adultos que utilizan a mamá televisión para tener a los pequeños entretenidos e "informados" -los más exigentes- no les preocupa comprobar su eficacia educadora.
No voy a entrar en el uso o abuso de la televisión entre nuestros jóvenes porque el mal ya está hecho y precisamente de la televisión, no suelen abusar, son otras las pantallas de las que no pueden despegarse y que inmovilizan un natural deseo de libertad  sin que a ninguno -quizás haya alguna excepción- le moleste esa constante tiranía.
Es de sentido común que el abuso de algo está precedido de un consumo excesivo y todos pulsamos con ingenuidad  la tecla ON de cualquier aparato pero posponemos, hasta sentir el abatimiento o la desidia, la pulsación de OFF.
Mi propuesta bajo el título "leer televisión" haría referencia al modo en el que nosotros los adultos o algunos jóvenes a los que les preocupa educar, desvelemos las condiciones en las que se realiza la contemplación del contenido televisivo para evitar esa constante manipulación de nuestro imaginario.
No es lo  mismo aprender a observar de manera crítica y reflexiva  -leer- que tragar sin digerir todo lo que nos aparece en una pantalla. De hecho, insito, la caja no es tonta, los tontos y tontas somos nosotros, cuando no seleccionamos previamente lo vamos a ver o no comentamos a posteriori lo que hemos visto (comentar "mientras lo estamos viendo" sería la solución más eficaz pero sólo con productos enlatados o grabados con anterioridad).
Para empezar a leer televisión o cualquier otro producto audiovisual, sería  suficiente mirar con ojo crítico lo que vemos y comparar el mundo recreado en la pantalla con el mundo real. Fijaos, por ejemplo, con cuánta frecuencia, los ricos son siempre felices y los pobres infelices, o que casi siempre gana quien tiene poder y dinero, o que los adolescentes discuten o son violentos sólo por ser jóvenes; ¿habéis observado también que los hombres con mayor frecuencia que las mujeres protagonizan los
asuntos importantes?
El lenguaje de la televisión usa estos estereotipos para comunicar de manera rápida y fulminate ciertos mensajes. Quizás a los no nos engañen pero un niño, que no tiene experiencia de la vida los absorbe sin cuestionarlos pues todo lo que le rodea le sirve como información para conocer el mundo al que se expone sin la protección que da una buena actitud crítica. Esas historias y modelos configurarán una realidad ficticia de la que él nunca formará parte pero pasarán a ser el referente de su visión del mundo real. Puede que incluso imite el comportamiento de los personajes con los que se identifica e integre dichos patrones de conducta para comportarse igual y ser aceptado o tener éxito, como les sucede a ellos.
Hay algunos estereotipos base que podríamos reconocer en una primer lectura y que podrían resumirse con los siguientes arquetipos:
-Los niños representan siempre  inocencia, autenticidad o simbolizan la verdad del mundo y suelen vender con rapidez cualquier producto .
-Las mujeres aparecen normalmente en todo tipo de productos audiovisuales son seductoras y están de manera incondicional a disposición de los demás porque su objetivo final es el amor.
-Los hombres son en general,fuertes, valientes, capaces e inteligentes y aunque pueden amar, aspirar al poder como meta preferente.
-Las personas mayores simbolizan la seguridad que da la experiencia pasada.
-Las famílias están representadas de manera preferente por el modelo americano de familia burguesa con dos hijos, casa, jardín y perro.
El mecanismo es simple: de cada personaje se selecciona una de todas sus características para crear un estereotipo que es un personaje super simplificado, previsible y fácilmente reconocible cuyo destino es comportarse, vestir y reaccionar siempre de acuerdo al papel que se le ha atribuido. La razón es fácil: los estereotipos dan seguridad y no es por casualidad que triunfen en dibujos animados o anuncios ya que a través de ellos los niños comprenden el mundo y también consumen más.
También por supuesto en películas, series o debates aparecen estereotipos: rubia o morena atractiva, el duro, el simpático, el intelectual... Incluso si leéis con atención informativos o programas de investigación descubriréis que también crean estereotipos que nos inducen a ver el mundo desde un punto de vista dirigido y fragmentado que no ayuda a obtener  información porque la objetividad queda excluída.
La televisión influye porque recrea un mundo creíble pero manipulado. Y aunque algunos productos inspiren confianza o seamos testigos de la rapidez con la que los niños aprenden los códigos televisivos -mímicos, icónicoa o musicales-incluso antes que el lenguaje hablado, sin embargo, tenemos que ser conscientes de que también están  limitados  para entender algunos contenidos.
Por tanto, hay que evitar que el televisor sustituya a padres, educadores o sea el corazón del hogar. Parece inofensiva y una buena compañía porque nunca frustra, obedece  a nuestros deseos, es una referencia estable, segura, y siempre disponible pero también nos impone lo que debemos sentir, desear, respetar o amar de manera oculta o subliminal.
Y concluyo con el modelo de lenguaje que difunde: bastante precario, pobre, reiterativo, uniforme y despersonalizado... apartándose así de la verdadera función que debería tener el lenguaje: EVOCAR.

14/5/10

La magia de la escritura

"Las palabras no valen más que como mediadores entre la virtualidad del pensamiento y la realidad de la accción". LOUIS LAVELLE. L´erreur de Narcisse. "No hay otra manera de escribir que leyendo al derecho y al revés". GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ. " Es inmoral toda obra que no provoque ninguna exaltación ". GUSTAVE FAUBERT
Aunque sepamos que escribir bien es un arte, cómo estimular la creación literaria de nuestro alumnado se ha convertido en un deseo constante entre quienes soñamos con la presencia de literatura práctica en nuestras aulas. Una escritura brillante tiene que tener su propio estilo, requiere también leer mucho, " Hay que leer lo que yo escribo y lo que escriba el mundo" dice en su blog el profesor Alvaro García Hernández, mostrándonos con sus sencillas pero importantes palabras qué pretendemos cuando escribimos: ser leídos. Tenemos que alentar al alumnado a que encuentre su propio estilo y refleje su personalidad en todo lo que escriba, a esmerarse en la forma escribiendo mucho pero corrigiendo más y no perdiendo en el proceso la naturalidad y el interés que despierta toda composición bien escrita. Empezar dinámicamente e interesar más allá de los datos, interesar por la vida utilizando un vocabulario exacto y variado. Nuestro mirar a la escritura funciona como lo haría una cámara: cambiando progresivamente de plano para acentuar la sensación de realidad y de reflexión, estando atento a que el lector no se aleje demasiado de la unidad que vertebramos creando un clima de expectación que lo produce una redacción perfectamente trabada, la puesta en escena de una escritura completa, clara, elegante y discreta. Puede que nuestro escrito requiera incluso varias redacciones: para acortar párrafos, evitar caer en frases tópicas, frías o torpes y despertar sensaciones, no ambigüedades monótonas. Tenemos que enseñar a escribir con vigor, entusiasmo, seguridad, dominio, como si cada escrito fuera una nueva aventura. Escribir implica construir, equilibrar, crear, entusiasmar, sugerir, precisar, acercar, acentuar, alejar, hipnotizar, vertebrar, fluir, imaginar... porque la escritura es arte y magia, precisión, sabiduría y en ocasiones pasa a la historial por ser magistral . Un comienzo magistral consigue atrapar señala G. Campo Villegas : "Empotrado entre sierras, surcos y barrancos" -es un ejemplo de brillante comienzo en la redacción de un alumno de 13 años que inicia con cinco palabras muy bien escogidas, la descripción de su pueblo: aliteración, utilización de consonantes dentales y vibrantes crean un principio con sensación de aspereza que fusiona incluso las "eses"... No hay que tener miedo a derrochar recursos de manera sabia, fusionando la realidad con metáforas, imágenes o personificaciones y procurando que la ortografía destaque con perfección pero pasando desapercibida. Cuando escribamos y sobre todo, cuando intentemos enseñar a escribir a nuestros alumnos hay que ser conscientes también en todo momento de lo que llevamos entre manos. Somos magos de la lengua y debemos saber manejar nuestros secretos, datos, observaciones o precisiones que nunca serán casuales. "El escritor tienen los pies sólidamente afincados , pero sabe elevarse, sabe imaginar, es consciente de que exagera literariamente..." La escritura se disfruta con todos los sentidos por eso es importante escuchar, mirar, tocar, oir, y saborear lo que escribimos o leemos. "Escribir también es una eleción perpétua entre mil expresiones de la que ninguna me satisface, y, sobre todo, no me satisface sin las demás...." -declaraba Margueritte Youcenar, planteando con ello una nueva clave de la escritura: el equilibrio que debe producirse entre lo que pienso y lo que digo. Una buena escritura es delicada, pasa casi desapercibida y no agota. En literatura no se puede decir todo; no se puede detallar hasta el agotamiento al lector. Hay que esbozar pinceladas mediante las que todo lo demás pueda adivinarse o intuirse incluso aún cuando imaginación y realidad sean la pareja perfecta. Y la música debe incluso impregnar la prosa. Las palabras ordinarias aunque sean funcionales y se repitan no se recuerdan; en cambio aquellas voces con altas dosis de concentración léxica y sonora, siguen perfumando el texto cada vez que lo releemos. Son frases exquisitas que evocan las intermitencias de una fuga o la pasión de una cantata. Hay grandes escritores que derrochan cultura y profundos sentimientos pero oprimen los lectores con su monotonía machacona o con altas dosis de evidencia erudita. La sístole y diástole de la escritura que palpita en todo escrito por cuyas venas fluye también una buena parte del alma de quien lo ha escrito.
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8/5/10

Zombis y zumbados

El impacto y la adicción bibliozómbica que han generado estos 'alelados, pasmados, embobados'...o zombis -la RAE se queda más tranquila sin la  'e' inglesa- parece ser el nuevo filón de moda entre friquis intelectuales -y no tanto- convertidos en prime time de medios, de necesaria lectura según nuestra culta ministra de incultura, titulares de prensa literaria y quizás lo único interesante: magníficas entradas en blogs de amigos vivos -algo excéntricos e interesados por el fenómeno "atrapalectorcomosea".Todo un movimiento psicóticosociológico-compulsivo, etiquetado con palabras muy importantes pero infravaloradas como cultura o literatura y que incluso se promociona como trabajo de investigación a tumba abierta en webs pseudo-científicas o en agencias federales al mejor estilo hollywoodiense.

El mito del zombi ya fue un gran potencial narrativo en la Edad Media: historias de verdugos o hechiceros vudú con  pócimas a base de estramonio,TTC o toxinas de pez globo que  convertían a moribundos o fiambres en esclavos currantes que obedecían y no se quejaban nunca. Así eran ya de perversos y explotadores en leyendas y ficción nuestros medievos.

La novela Le Zombi du Grand-Perou ou la Comtesse de Cocagne de Paul Alexis Blessepois &Pierre Corneille en 1697 y la película White Zombie de Bela Lugosi que inauguró con honores esta temática en 1932, podrían ser los precursores de la vorágine literaria y audiovisual que vendría después con Santo y demás       clones, diarios, trilogías o tiburones zombis. Incluso a partir de     2000 los zombis parecen dejar su torpeza y rigidez moviente habitual para -motosierra en mano, coreografía Michael Jason o sangriento exterminio invasor - ofrecer festines de  survival horror en videos musicales, películas o juegos de  Playstation.
Y al comer tanto cerebro se han convertido en muertos intelectuales... A partir de 2009 empiezan a hincar dientes y motosierra a nuestros clásicos pero  sin la voluntad, buenos modales o refinamiento que tenían sus antecesores los vampiros a quienes además les bastaba con la sangre del proletariado.
Pero que no cunda el pánico entre los que vivimos leyendo...
El Día del orgullo clásico está al llegar y nuestros incunables seguirán a salvo cuando se ponga a la venta el  Buffy pack pocket classic zombies con agua salada y guillotina de bolsillo para deshacernos al instante de los escritores con sesos putrefactos que invaden la perfecta trama del relato clásico con sus propios argumentos zombis o zumbados.

4/5/10

8ª propuesta de lectura. Arturo Pérez Reverte (sillón T de la RAE)



Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío, el rótulo desaparecido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muertes súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida irreparable, aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura, y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión, la derrota que trasmite ese triste cristal pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.
En lo que va de año, la relación es como de una lista de bajas después de un combate sangriento. Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería, dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico- una juguetería grande y bien surtida. Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo.
Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas políticas, que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas cartas, lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos, la esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria, la ausencia de clientes, el miedo a que tal o cual crédito no llegara, o a no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños.
Eso es lo peor, a mi juicio... Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que todavía hablan de clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas de tanta gente con ideas y fuerza, que arriesgó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienestuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron, y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. UnGobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate. Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros, donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa. Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola. A.P.Reverte (El Semanal).

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