La pluma es lengua del alma. Miguel de Cervantes.

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Si el texto narrativo actual es la imagen, ¿por qué no existe también alfabetización audiovisual de quienes más la consumen?

23/5/10

9ª Propuesta de lectura. El hilo y las huellas, de Carlo Ginzburg


"Los historiadores hablan de aquello que ha sido (lo verdadero); los poetas, de aquello que podría haber sido (lo posible). Pero desde luego, lo verdadero es un punto de llegada, no un punto de partida. Los historiadores (y, de un modo distinto, los poetas) hacen por oficio algo propio de la vida de todos: desenredar el entramado de lo verdadero, lo falso y lo ficticio que es la urdimbre de nuestro estar en el mundo". Aristóteles, Poética, 51b.




                
Carlo Ginzburg, El hilo y las huellas. Lo verdadero, lo falso, lo ficticio, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2010

Relato que aborda  temas variados y heterogéneos:  judíos de Menorca y caníbales brasileños, chamanes y anticuarios, romances medievales, los Protocolos de los sabios de Sión...que tienen como hilo conductor  la tendencia del escepticismo posmoderno a difuminar la frontera entre narraciones de ficción y narraciones históricas en las que lo ficticio se hace pasar por verdadero...


  


Ariadna le regaló a Teseo un hilo para orientarse en el laberinto donde encontró y mató al minotauro



Teseo es hijo de Egeo, rey del Ática que, a pesar de haberse casado dos veces, no tenía hijos. Por ello decidió consultar el oráculo de Delfos, que le dio una respuesta misteriosa: “No desates la boca que sale del odre de vino antes de haber llegado a las alturas atenienses”. Cuando volvía a Atenas pasó por Trecén, y se hospedó en casa de Piteo, sabio hijo de Pélope, al que repitió el oráculo. Éste sí lo entendió y se apresuró a embriagar a Egeo para que esa noche durmiera con su hija Etra, engendrando así a Teseo. Pero otra versión del mito hace a Teseo hijo de Posidón, considerando que el mismo día Etra mantuvo relaciones con Posidón y con Egeo. Otros intérpretes creen, por el contrario, que Egeo es sólo una personificación del mar del mismo nombre y por lo tanto la denominación local del dios del mar, de Posidón.
Egeo dejó en Trecén unas sandalias y una espada debajo de una gran piedra y le advirtió a Etra que le enviara al hijo que tuviera de él tan pronto como pudiera levantar la roca y sacar de debajo de ella las prendas de su padre.
Cuando Teseo creció, realizó el viaje a Atenas en busca de su padre pero, en vez de hacerlo por mar, lo hizo por tierra, porque así experimentaría más aventuras, muchas de ellas imitando los trabajos de Heracles . Cuando llegó a Atenas, la ciudad se hallaba en un estado de tumulto: Egeo estaba bajo el dominio de Medea, que había prometido curarlo de su esterilidad por medio de hechizos y Palante y sus robustos hijos estaban conspirando contra Egeo. Pero Teseo se enfrentó a ellos y los venció. Luego cazó y capturó al toro de Maratón (el que Heracles había traído de Creta – otro contacto entre los dos héroes - ) que lanzaba fuego por las narices  y lo sacrificó a Apolo. Luego se produjo una lucha más dura y peligrosa: Minos había reducido a Atenas a la condición de estado tributario, bajo duras condiciones, porque su hijo Andrógeo había sido muerto en Atenas, en una emboscada, y Minos preparó una expedición contra Atenas y su aliada Mégara.
Después de ser vencidos por el rey Minos de Creta, los atenienses tenían que entregar un tributo anual (algunos autores hablan de cada nueve años) consistente en siete muchachos y siete muchachas que serían devorados por el monstruoso hijo de Pasífae, la esposa del rey Minos, y un toro. Teseo pidió ser incluido en uno de los envíos a fin de enfrentarse con el monstruo y poner fin a la lamentable situación de Atenas. El barco partió con dos juegos de velas: unas negras con las que se hizo a la mar debido a su macabro cargamento, y unas blancas para que la nave las trajera colocadas al regresar, si Teseo tenía éxito.
La nave arribó a Creta. Ariadna, una de las hijas del rey Minos, se enamoró de Teseo y le prometió su ayuda si estaba dispuesto a llevársela a su país al regreso y a convertirla en su esposa.


 Naturalmente Teseo lo prometió. Ariadna, por consejo de Dédalo, el constructor del famoso Laberinto donde estaba encerrado el Minotauro, dio a Teseo un ovillo. Desde que entrara en el Laberinto debería ir soltando el hilo a fin de que luego pudiera regresar siguiendo la hebra. Teseo mató a puñetazos a la bestia y, gracias al hilo, pudo recorrer el camino en sentido contrario. Después embarcó con Ariadna y el resto de los jóvenes que aún no habían sido entregados al Minotauro. Según la versión mas conocida de la leyenda, un atardecer llegó la nave a isla de Naxos, Ariadna se durmió y al despertar estaba sola: durante la noche Teseo la había abandonado y se había hecho a la mar. Ariadna se lamentó amargamente, pero muy pronto llegó Dioniso, que ya había ascendido al Olimpo, y la convirtió en su esposa.


Teseo prosiguió su viaje de regreso a la patria, pero olvidó el encargo de su padre referente al cambio de las velas negras por otras blancas, que harían saber a los ciudadanos y al rey la buena nueva tan pronto se avistara la nave desde la ciudad, pues las velas blancas serían señal inequívoca de que había habido éxito en la empresa y Teseo regresaba a casa sano y salvo. El rey Egeo, al divisar las velas negras, creyó, lógicamente, que su hijo había fracasado y que lo había perdido. En su desesperación se suicidó despeñándose desde la acrópolis o lanzándose al mar al que da su nombre: el mar Egeo.
Cuando muere su esposa la amazona, Teseo vuelve a casarse, esta vez con Fedra, hermana de Ariadna. Fedra se enamoró perdidamente de Hipólito (Hipólito de Eurípides).

Información redactada por estudiantes en:  http://www.uhu.es/37128/material/Documentos/leyenda.atica.doc

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